Cómo hacer Tamales de Chipilín con Queso : Receta Salvadoreña Fácil

 Tamales de Chipilín con queso y salsa de tomate picosita : una receta salvadoreña llena de Sabor.


Hay sabores que nos regresan a casa desde el primer bocado. Para muchos salvadoreños, los tamales son justamente eso.

Y entre todas las variedades que forman parte de nuestra cocina, los tamales de chipilin con queso tienen algo especial. La masa de maíz suave, las hojitas verdes de chipilín, el queso derritiéndose en el centro y ese olor a hoja de huertas apenas se abre la olla...es una combinación que sabe a cocina de familia, a domingo, a reunión.

Hoy vamos a preparar tamales de chipilín salvadoreños con queso fresco acompañados de una salsa de tomate picosita, -la misma que usamos para las pupusas- y terminados cn queso duro rallado por encima.

Se pueden hacer con maseca, que es la opción más práctica, sobre todo para quienes viven fuera de El Salvador, pero si tienes la posibilidad de cocer el mai y molerlo, hazlo : el sabor y la textura de una masa recibén molida no se comparan con nada más.

¿Qué son los tamales de chipilín?

Son una preparación tradicional salvadoreña a base de masa de maiz mezclada con hojas tiernas de chipilín, aunque no hay una única forma de hacerlos, cada familia tiene su versión : algunas incorporan el queso directamente a la masa, otras colocan entero en el centro antes de envolver. Hay quienes usan manteca, hay quien prefiere aceite.

Y es que la cocina salvadoreña se ha transmitido así, de mano en mano, de generación en generación, y rara vez existe una sola manera correcta de hacer un platillo. Esta receta rinde para unos 20 tamales medianos y conserva esta escencia tradicional, pero pensada para que te resulte fácil de preparar en casa.

Ficha de la receta

- Tiempo de preparaci+on : 30 minutos

-Tiempo de cocción : 1 hora 15 minutos

- Tiempo total : 1 hora 45 minutos

-Porciones: 20 tamales medianos

-Dificultad: Intermedia


Ingredientes

Para los tamales

-1 libra de harina de maiz maseca

- 6 tazas de agua (aproximadamente)

- 2 Cucharadas de consomé de pollo

- 1 1-2 taza de hojas frescas de chipilín

- 4 Onzas de queso fresco

- 1 libra de quesillo especial, cortado en tiras

- 2 Cucharadas de manteca o aceite (opcional)

- Sal al gusto

-Hojas de huerta o de plátano (las necesarias para envolver)


Para la salsa de tomate picosita

- 5 tomates maduros

- 1/2 cebolla blanca

- 2 dientes de ajo

- 1 chile de árbol

- 1/2 cucharadita de orégano seco (o al gusto)

-Sal al gusto

- 1/2 a 1 taza de agua (según consistencia deseada)


Para Servir

- Queso duro salvadoreño

- Salsa de tomate picosita


¿Maseca o masa de maíz recién molida?

Si vives en El Salvador y tienes acceso a maíz blanco, cuécelo y llévalo al molino: esa es mi primera opción si quieres acercarte lo más posible al sabor de siempre. Pero si estás fuera del país, o simplemente buscas algo más práctico, la Maseca funciona perfectamente bien.

 Lo que sí importa, uses lo que uses, es que la masa quede suave y húmeda nunca líquida.

Cómo preparar los tamales de chipilín

1. Prepara las hojas de huerta : Lávalas bien y córtalas en piezas de unos 25 por 25 centímetros. Pásalas rápidamente por el fuego de la cocina o por plancha caliente para que se vuelvan flexibles y no se rompan al doblarlas. Este paso no lo saltes: una hoja rígida se quiera al envlver y dejar que entre agua durante la cocción.

2. Lava y prepara el chipilín : Separa las hojas de los tallos fruesos, lávalas con cuidado y déjalas escurrir. Piuca la mayoría, pero guarda algunas enteras para agregarlas después a la masa. El chipilín es el que le da a estos tamales ese aroma verde tan particular, asi que no seas tacaño con él.

3. Prepara la masa: Si usas Maseca, colócala en una olla amplia y ve agregando el agua poco a poco mientras mezclas; no la eches toda de golpe, la cantidad exacta varía según la harina. Cuando la mezcla esté homogénea, añade el consomé de pollo, la manteca o el aceite y una parte del chipilín.

*Truco de familia : Muele el queso fresco junto con media taza de hojas de chipilín y agregalo a la masa. Así el sabor se reparte por toda la preparación, en vezz de quedar solo en el relleno. Después incorpora el resto del chipilin picado y algunas hojas enteras.

4. Cocina la masa: Pon la olla a fuego medio y mueve constantemente con una cuchara de madera; se pega fácil, así que arma paciencia. Sabrás que va bien cuando la masa tome cuerpo y empiece a despegarse de las paredes del fondo de la olla. Pruébala de sal, ajusta si hace falta, retírala del fuego y déjala reposar unos minutos para que sea más fácil de manejar.

5. Rellena los tamales: Sobre una hoja de huerta, coloca una porción de masa -media taza aproximadamente, si buscas unos 20 tamales medianos-. No hace falta extenderla mucho, solo lo suficiente para envolver el quesillo sin que se rompa. Pon en el centro una tira genersa de quesillo, que es ideal para esto poque se derrite y queda suave por dentro, dobra los lados hacia el centro y luego los extremos, como armando un paquetito bien cerrado. Repite hasta terminar.

6. Cocina al vapor : En una olla grande coloca una rejilla, una vaporera o una buenac ama de hojas de huerta en el fondo para que los tamales no toquen directamente el metal. Acomódalos con el doblez hacia abajo, agrega agua hasta la mitad de su altura-sin que los cubra-, tapa con más hojas y cierra la olla. Lleva a hervor y baja a fuego medio.

Empieza a revisar la cocción alrededor de los 45 minutos, aunque según el tamaño de los tamales y la intensidad del fuego puede tomar mas tiempo; hay quien llega hasta la hora y media. La mejor prueba es abrir uno; la masa debe sentirse cocida, firme pero suave, y despegarse fácilmente de la hoja.

Si aún está pegajosa, vuelve a tapar y déjala un rato más.

Cómo preparar la salsa de tomate picosita

Mientras los tamales se cocinan, aprovecha para hacer la salsa. Es sencilla, pero de esas que hacen que un plato pase de rico a inolvidable.

1. Licua los tomates, la cebolla, el ajo, el chile de árbol, el orégano y un poco de agua hasta que quede uniforme-ó déjalo con más textura si así te gusta,licuando menos-.

2. Ppásala a una olla, cocina a fuego medio hasta que rompa hervor, sazona con sal y deja unos minutos más para que los sabores se asienten.

Otra versión de la salsa es llevar a hervir el tomate, cebolla, ajo, orégano, chile y dejar enfriar para después licuar, hervir, sazonar con sal y apagar el fuego cuando ha hervido cerca de cinco minutos.

Esta es básicamente la misma salsa con la que acompañamos las pupusas: tomate, cebolla, ajo y orégano como base. Aquí le agregamos un chile de árbol para darle ese golpe de picor que contrasta con la suavidad del queso y la masa.

Si te gusta más picante, no tengas miedo de aumentarle.

A la hora de servir

Cuando los tamales estén listos, sácalos de la olla y déjalos reposar unos minutos antes de abrirlos. Sirve uno, dos o tres por plato, báñalos generosamente con la salsa de tomate y termina con una buena lluvia de queso rallado.

Ahí está la magia : la masa suave y aromática del chipilín, el quesillo derretido en el centro, la acidez del tomate, el picor del chile y ese toque salado del queso duro. No necesitan nada más. Van perfectos con una taza de café salvadoreño en la mañana, ó como plato fuerte en una comida familiar.


Consejos para unos tamales pefectos

1. Cuida la consistencia de la masa: Suave, con cuerpo, nunca líquida.

2. No escatimes en chipilín: Es el protagonista; su sabor tiene que sentirse.

3. Prueba antes de envolver: El consomé y los quesos ya traen sal, así que ve corrigiendo poco a poco.

4. Cierra bien cada tamal: Una hoja mal doblada deja entrar agua y arruina la textura

5. Vigila el nivel del agua en la olla: Si se consume, agrega agua caliente-nunca fría-para no cortar el hervor.

6. Déjalos reposar antes de servir; ayuda a que la masa termine de asentarse.


¿Se pueden hacer con anticipación?

Si, y son ideales para eso. Una vez cocidos, déjalos enfriar y guárdalos regrigerados en un recipiente bien cerrado; para comerlos de nuevo, solo caliéntalos al vapor y recuperan casi toda su textura original. Tambien puedes preparar una tanda grande y congelarlos, bien envueltos, para sacarlos cuando los necesites.

¿Porqué saben tanto a El Salvador?

Talvez porque reúnen varios de los ingredientes que forman parte de nuestra identidad: maiz, queso, chipilpín, hoja de huerta. Pero también proque los tamales casi nunca se hacen para una sola persona. Se hace una olla grande. Se reúne la familia. Alguien limpia las hojas, otro prepara la masa, alguien más coloca el queso y siempre hay quien anda preguntando si ya están listos.

Y quizá por eso saben distinto cuando estamos lejos de casa. Porque no solo se está comiendo un tamal : se está comiendo un recuerdo. 

Para quienes viven en Estados Unidos, Canadá ó cualquier otro lugar lejos de El Salvador, preparar estos tamales puede ser una pequeña forma de volver a casa, aunque sea por un rato.


Una receta para guardar

La cocina salvadoreña está llena de recetas que han viajado con nuestras familias. Algunas llegaron escritas en un cuaderno; otras solo en la memoria de una madre o una abuela que nunca necesitó medir exactamente una taza de esto o una cucharada de aquello. Muchas todavía se hacen "al tanteo", porque así aprendimos.

Estos tamales de chipilín son una de esas recetras que vale la pena conservar. Puedes hacerlos con masa recién molida o con maseca, ponerle más o menos chipilín, usar queso fresco, quesillo o los dos, y preparar la salsa suave o bien picosa. Porque cocinar tambien es eso: conservar una tradición mientras la  hacemos nuestra.

¿Te gustan los tamales de chipilín?

Si los preparas, cuéntanos c´+omo los haces en tu casa.¿ Con queso fresco, quesillo o ambos? ¿Tu familia le pone manteca a la masa?¿Prefieren la salsa suave o bien picosita?

Comparte esta receta con ese familiar o amigo salvadoreño que vive lejos y seguro va a agradecer volver a probar aunque sea en la imaginacion, un pedacito de El Salvador.






















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